martes, 5 de mayo de 2009

He perdido otro tren...

Hoy he vuelto a perder el tren. Han sido dos, para ser exactos. Y en ninguno de los dos casos he pretendido correr. Hoy he preferido vagar por los andenes, que escupen pasajeros hacia la calle, a contracorriente. Hoy ha sido otro día cualquiera, en una ciudad de mierda, que sigue jugando a mostrar sus colmillos disfrazados de dulces caricias. Hoy no he querido correr, para ir a ninguna parte. Hoy me he sentado a esperarte, en ese banco del mismo andén, por si la suerte venía a buscarme. Hoy he dejado pasar vagones, y trenes, y gentes, y tiempo. Hoy he recordado tus besos. Tus ojos. Tus gestos.

Hay días en los que el ocio lo preside todo. Y esos son los días que pinto en mi calendario. Hoy duermo mis codos a cada lado de un quinto dorado. Y escupo mis charlas a gentes sin rostro que ya he olvidado. Me refugio en cualquier rincón de Ciudad Monstruo para esconderme del viento. Me escondo de todos menos de mí. Me rindo, y la guerra aún no ha acabado. Me rindo porque esta guerra no es para mí. Porque no entiendo de sus batallas. Porque prefiero vivir. Aunque sea sin ti. Aunque sea sin mí.

He bajado todos los peldaños de esta espiral de caracol. Y, justo en el fondo de mi abismo, te he vuelto a encontrar. En el mismo banco del mismo andén. En el mismo vagón del mismo tren que he preferido perder. Con el mismo traqueteo de las mismas ruedas sobre las mismas vías. Con el mismo vaivén de pasajeros sin rostro que, ambos dos, fingimos no ver. Otra vez a solas. Y otra vez en silencio. Otra vez esos malditos sueños que martillean mi mente y que no intento ni comprender.

¿Por qué no te vas de mi lado? ¿Por qué no te alejas de mí? ¿Por qué esta mierda de ciudad que me aterroriza nunca duerme? ¿Por qué los trenes ya no nos interesan? ¿Por qué ese maldito letrero que indica la salida miente una y otra vez? ¿Y por qué ya nadie se ruboriza? ¿Por qué tú prefieres volver? Si ya no merece la pena. Si no queda nada de ayer. Si hoy sólo vuelan cenizas en ese túnel de noche, que nos espera a derecha e izquierda, y que jamás coincidimos en cual de ambos caminos deberíamos decidirnos a coger.

No hay comentarios: