jueves, 9 de abril de 2009

Cuando sea mayor...

De mayor quiero ser otra cosa. Quiero ser el que esconda los tesoros que no encuentro. O el medicamento caducado con el que cortan la mierda. Quiero ser el trocito de suelo que jamás he pisado, o el trocito de mar que no se cansa de dibujar olas aún cuando el viento es escaso. Quiero ser un chorrito de alcohol en tu boca. Y el trocito de papel arrugado que te escondieron en tu bolsillo cuando tu madre te hacía dos trenzas. Quiero ser otro día de lluvia. O una mañana de mayo. Quiero ser un juguete roto en manos de una niña sin prisa.

De mayor quiero ser otra cosa. Quiero ser el botón de apagado de un despertador dormido. Quiero ser el filo de la navaja con la que rasuras tu sexo. Quiero ser el dolor que hoy no siento. Quiero ser el asiento del autobús que coges cada día a la misma hora en el mismo sitio. Quiero ser el espejo que nunca te muestra lo que no quieres ver. Quiero ser la almohada que, cada mañana, aparece tirada a los pies de tu cama. Quiero ser las migajas de tu cena que bendicen tu salón cada mañana soleada de domingo. Quiero ser un billete arrugado en un bolsillo agujereado.

De mayor quiero ser otra cosa. Quiero ser un elefante marino perdido en la selva. Quiero ser un ejecutivo agresivo que quema sus noches frente a una tragaperras de mierda. Quiero ser el cordero que huele el matadero cuando el camionero para a tomarse un café a medio camino. Quiero ser el reloj de fichar de una empresa cerrada por quiebra. Quiero ser un vasito de plástico lleno hasta la mitad de metadona y zumo de naranja barato. Quiero ser cualquiera de las baldosas de la sala de espera de un hospital. Quiero ser la sardina que duerme calmada dentro de una lata.

De mayor quiero ser otra cosa. Quiero ser el pastor que cree que sus perritos le obedecen siempre. Quiero ser el silbido que te hace girar en la calle. Quiero ser el cono que esquivas en la autovía un domingo a media tarde. Quiero ser otra cosa. Quiero ser diferente. Quiero ser el reloj de un preso. Quiero ser el poder del dinero. Quiero ser las alas de un águila que baja en picado a por su ración de comida. Quiero ser las manos del estrangulador de Boston. Quiero ser el penúltimo en la sucesión de tu corona. Quiero ser de otro mundo. Quiero ser barbecho.

De mayor quiero ser otra cosa. Quiero ser marioneta. Quiero ser el olor del pan recién hecho. Quiero ser el crepitar de la leña a mediados de enero. Quiero ser la primera ralla de un sábado cualquiera. Quiero ser la grapa que no cierra bien y que desparrama por el suelo todos tus renglones. Quiero ser la manga que te sobra cuando el Sol aparece sin previo aviso. Quiero ser el remite de la carta que siempre te hace sonreír. Quiero ser un brazo de gitano en manos de un diabético. Quiero ser el camino que ya nunca coges por si acaso es de vuelta.

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